Del amor y otras cosas que ignoro

El amor si existe, pero no es lo que crees…

Hoy es 14 de Febrero, día internacional en el mundo occidental –en el que también quiero incluir a México– del amor, festejo del marketing del amor, día internacional de la mediocridad y la borregada sin sentido, casi como la Navidad, si fuera un poco más espiritual y “familiar” –el tal san Valentín lo más seguro es que fuera un calenturiento frustrado, pero no alcanza para darle el aura a una fecha que es de lo más reptiliana–, por que sí; eso que sientes: ¡NO ES AMOR, es pura puta calentura! –No estoy hablando para todos– pero sí para la gran mayoría.

El amor es el cerebro corriendo a sus máximas revoluciones, también el corazón, la emoción y la razón a tope, dando lo mejor, haciendo lo mejor, no puedes ignorar una sin la otra, no son caras de la misma moneda, sobre todo porque no todo es una moneda, haz y sabrás dicen algunos, otros dicen conoce y harás, lo importante –y que casi siempre se olvida– es que muchas veces no es saber, ni siquiera sentir, lo importante es hacer, fallar, seguir haciendo, aunque la vocecita en tu cabeza diga: –No te esfuerces, no lo hagas– o se cuestione –¿Para que hacerlo?, ¿Por qué hacerlo?, ¿Te enseñará algo?, ¿Qué vas a aprender?, ¿Tiene corazón este camino?, ¿Te lo mereces?, ¿Está bien?, ¿Es pecado?–

El amor es el cerebro corriendo a sus máximas revoluciones

Amar es inventar, amar es crear, amar es compartir, es dar, es recibir, es dejar de compartir, es apreciar a otro, es apreciarse a sí mismo, es destruir, es ver más allá…

–¿Qué, en vaso o así?–, dice J

–Hoy es día del amor y la amistad, hay que compartir la cerveza– dice Neme

A veces el amor no viene en el paquete que estas buscando, las palabras le salen fácilmente al “vendedor estrella” de la Inventoteca, y tiene para seguir: –A veces la persona que menos te lo esperas, resulta ser lo que andabas buscando, y a veces la que más quieres es la menos indicada para ti–

Tras un delicioso trago de caguama directo de la botella, continuo escribiendo. Ellos siguen hablando y poniendo cosas en el proyector, suena y se anima –a mi petición– Do the evolution de Pearl Jam, otras cosas luego con animaciones geniales, pero cuyos nombres no están grabados en mis neuronas, quizá el sonido y las imágenes hacen eco en mi mente, pero no puedo asociarlas con algún nombre, hay algo de los Artic Monkeys con una animación de una línea –que ya había visto la otra vez en StumbleUpon–. Sigo pensando: el rechazo existe por alguna razón, quizá para no construir tantas historias que acaben en desastre, quizá para evitar la mediocridad de todo el mundo, no todos están destinados a ser grandes, pues para ser grande debe haber con quién y con que compararse. Divagaciones, gases mentales.

¿Si la canción está en otro idioma, y tu no entiendes lo que dice, crees que puedas entender lo que te quiere transmitir? –La pregunta está enredada, no es mía, es cortesía de Neme– respondo:

Like a book elegantly bound, in a language that you can’t read…

La música son matemáticas, las matemáticas son razones, fracciones, dimensiones, el amor es matemáticas. Las palabras son algo, los números son distintos y la música es otra cosa incluso. La música es más que la suma de sus partes.

The ebb the flow to multiply

Y tu Nef –pregunta Neme–, ¿Cómo estás con las chicas?, respondo:

¿Yo?, yo sigo vivo. Yo no sé lo que es el amor… Qué la fuerza nos acompañe…

Sistemas Operativos: Linux, *BSD y otras cosas que ignoro

Hoy voy a hablar de mis preferencias personales acerca de Sistemas Operativos, no es el tema más caliente del momento –ya lo sé–, estoy reeditando(Feb/2015) este post, de hace ya muchos ayeres, mis opiniones no han cambiado, pero mi forma de expresarlas sí.

La verdad es que: ¡ODIO Linux! No me gusta como se desarrolla: muy distribuido –olvido de momento mis inclinaciones anarquistas– aunque una mejor palabra sería: Disperso, pienso que debería existir un control más rígido y centralizado que no permitiera tantas variantes y promoviera la estandarización, coordinar el esfuerzo humano y crear algo GRANDE de verdad, más global, pues tantos sabores y sin-sabores en las distintas distribuciones de Linux nos hacen pensar en una guerra evolutiva por los CPUs –Y por esto no me refiero a las “garras” de la protagonista de Pattern Recognition de mi amigo el Gibson– yo sé casi nada de ecosistemas, no soy ningún planetólogo, pero considero que se está perdiendo de vista que antes de que a un sistema operativo se le permita administrar los recursos de una máquina, tiene que atraer –y mantener– la atención del humano y allí es en donde fracasa miserablemente el mundillo de Linux: Scientific, Slack, Wifislax, Backtrack, Ubuntu, Naruto, Fedora, Panamá, Red Hat, Blue Ant, Yellow Dog, Yellow Submarine, Debian, Kasabian, LOUD, Quiet, Coyote Linux y Co-yo-te-cojo ó los *BSD: FreeBSD, OpenBSD, NetBSD, PC-BSD y DragonflyBSD –Sí, ya sé que hay más, pero no pienso burlarme de algo que me gusta– No se me olvida mencionar a: DarwinOS, el sistema operativo latiendo en cada mac derivado de FreeBSD, cimentando a Mac OS X –que no le voy a echar flores, sobre todo a sus versiones post-iPad– que aunque olvidaron en el camino lo que era un buen sistema operativo, marcaron el paso en estos últimos años, sigo siendo un usuario de OS X, nunca fui un fanático, y sigo siendo pobre –Aún no tengo un iPad–, pero sigo creyendo que hace falta darnos cuenta de que en este Babel Digital, debemos empezar a retar otra vez e intentar UNIFICAR en lugar de DIVIDIR y diferenciar. Todos somos diferentes, es lo que nos hace iguales. Y nunca lo olvides: eres único y especial como todos los demás, palabras de aliento para un mundo mejor.

Que la fuerza nos acompañe…